CRONICA DE CANADÁ. Parte 1: Vancouver y British Columbia.

Nuestro primer contacto con el gran país del norte de América fue en Vancouver.

Un conjunto de ciudades que suman más de 2 millones de personas, en torno a unas bahías interiores y protegidas con enormes instalaciones portuarias (hay mucho recurso natural que sacar de la enorme Canadá). Rodeada de montañas escarpadas (hay varias estaciones de esquí), nos reiteraban los locales que en la ciudad los inviernos no son tan fríos. Vamos, que casi no nieva y que la temperature no suele bajar mucho de cero aunque eso si puede llover sin parar durante semanas. 


Tuvimos la suerte de alojarnos con Keegan y Christina, super lindos, cerca del centro y de aprender de la vida local con ellos.

A diferencia de USA, acá los locales se mueven en transporte público (hay decenas de buses, metro y trenes, aunque no son baratos) o en bicicleta. 

Hay una enorme población asiática: Chinos, Taiwaneses, Coreanos, Filipinos, Indios (muchos Sikhs). Los Chinos esecialmente sufrieron condiciones extremas, hasta hace unos 50 años, construyendo los ferrocarriles, explotando minas, en condiciones casi de exclavitud. Mucha mano de obra ha sido, es y será extranjera.

Por cierto que Vancouver y alrededores andan en plena fiebre inmobiliaria, con nuevos rascacielos y edificios y los precios en alza.

Buscando aparcamiento gratuito, entramos al centro por la puerta de atrás y nos topamos con una zona nada turística, llena de "homeless" (sin hogar), muchos drogadictos, gente que se ha salido de la vida típica y que Ainara veía como zombis. Luego nos contaron que hay muchos problemas de drogas en Canadá y que esta gente se concentra en Vancouver ya que son más tolerantes y los inviernos son menos helados (en muchas partes de Canadá las temperaturas invernales bajan hasta menos 30!!!).


Muchos cruceros, avionetas a las islas cercanas, un gran aeropuerto internacional. No hay mucho para ver a nivel monumental, pero es de esas ciudades que hay que sentirla para disfrutarla. A pesar de ser una ciudad portuaria la han hecho agradable, con muchos parques, zonas para caminar y montar en bici, "playas" y agua suficiente para remar (les encanta), montañas. Vamos, los canadienses se mantienen activos.

Al menos en British Columbia la gente practica hiking, climbing, mountain-biking, skiing, camping, canoeing, kayaking, fishing (con la variante de icefishing haciendo un huequito en el hielo de los lagos). Y no sólo actividades que acaba en ING, también hockey, snowmobile (moto de nieve), snowshoes (raquetas). Vamos, que invierno y verano no paran quietos, tienen libros de todas estas actividades (son ávidos lectores en general) y garajes grandes para meter tanto cacharro.

Dejamos Vancouver. No fuimos a Vancouver Island, que es mucho más que una "islita" frente a la ciudad ya que mide unos 500 km de largo. Canadá es demasiado grande y vacía. Así es que haremos una ruta "pequeña" por el suroeste, rumbo a las Rocosas y sus famosos parques glaciares. Y es que British Columbia, la provincia de Vancouver es tan grande como España y Francia juntas. Y es la region montañosa de Canada. Casi todo el resto de los 10 millones de km2 son una llanura que no acaba.



Fuimos mezclando carreteras secundarias, entre la cordillera costera, atravesando zonas muy poco pobladas en general. Recorrimos sólo unos pocos cientos de kilómetros de la Trans-Canada, la “Highway 1” que tiene casi 8.000 km y va de extremo oeste a este.

En ruta, llama la atención ver tantos pinos, lagos, ríos y cascadas. No falta agua y madera en Canadá. Grandes aserraderos, trenes y camiones llevando árboles. Casi todos los días en nuetro recorrido por Canadá vimos trenes. La CPR (Canada Pacific Rail) ha estado ominipresente en la historia del pais. Te das cuenta de la dimensión del país y de la magnitud de sus recursos y cultivos cuando ves pasar trenes con más de 200 vagones! Carbón, trigo, minerales varios, aceites, madera.

Muchos "community gardens" en pueblos y ciudades, donde los vecinos cultivan sus vegetales (les encanta la jardinería y todo lo que sea al aire libre y vistos los precios pues compensa algo el esfuerzo).



Pasamos días de frío, lluvia y tormenta  pero parece que el verano llega poco a poco en junio. Y la suerte climática nos suele acompañar así es que pudimos hacer varias caminatas, por suerte libres de nieve. Aunque los Canadienses no tienen problema (es más les gusta) caminar kilómetros y acampar junto a un lago nevado. Nosotras dormimos en nuestra minivan, calentita y con confortable colchón, o  en cómodas habitaciones, gracias a Couchsurfing.


Con la llegada del verano comenzamos a recorrer los primeros parques nacionales de las Rocosas, los de British Columbia. Revelstoke, Glacier, Yoho.
Nos sorprendió ver que en Canadá el concepto de parque nacional es muy diferente que en Estados Unidos. Son áreas protegidas pero al mismo tiempo puede haber una ciudad con todas sus actividades, campos de golf, una carretera llena de camiones, los ferrocarriles pasando por el medio. Por ello no siempre hay control de acceso, ni oficiales, o un centro de visitantes del parque como en el país vecino. Aunque te piden que pases por las oficinas gubernamentales y pagues la entrada (suele ser de unos 10 dólares canadienses por persona, unos 7 €). Nosotras para andar tranquilas al ir a visitar varios parques compramos el pase anual familiar, 136 CAD$.
Lo curioso es que en algunos parques hay control, como en Revelstoke, pero lo que vimos fue sólo una carretera que sube una colina hasta unos lagos y praderas (cerrados por nieve). Por el  Glacier National Park pasa la Trans-Canada, así que no hay control pero sí un centro de visitantes donde te cuentan la historia de los parques, la llegada del ferrocarril y el turismo, desde hace ya más de 100 años.

Ahora la mayoría recorremos en coche o en autocaravanas (vimos decenas de alquiler, es muy popular entre Europeos aunque no barato). Eso sí, hay decenas de senderos sólo aptos para Canadienses, de varios días, por el “backcountry”.
En Yoho National Park comenzamos a sentir de cerca las montañas Rocosas, con bellos lagos, glaciares a la vista, cascadas y caminatas entretenidas.

“Hello, Bomjour!”. Bienvenidas a los parques de Canadá. Así te saludan en este país de gobierno bilingüe. Se acaba esta parte de British Columbia. Nos esperan los parques mundialmente famosos de Banff y Jasper. Pero esto será otra historia… aún pendiente.

Os dejamos con las fotos de esta primera etapa de Canadá.

Comentarios

  1. Que tal viaje!...Que experiencias y que paisajes!...Sigo fascinado su viaje por el continente y a través de sus relatos como que viajo con uds....Sigan viajando.

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