CRONICA CHILE MAGALLANES
Febrero 2016
Un mes después, estamos de
vuelta en Chile Chico a orillas del enorme lago para retomar parte de la Carretera Austral
y en una semana ir en ferry a la isla de Chiloé y poco a poco ir subiendo por la Panaméricana chilena
hasta Santiago.
Las cosas no han podido
salirnos mejor recorriendo la
Patagonia más austral. La suerte sigue viajando con nosotras!
Tras salir de Tierra de Fuego,
volvimos a Chile para recorrer la parte continental más sureña del país, la
región de Magallanes. Queda tan lejos de Santiago (más de 3.000 km) que sus
habitantes claman incluso ser la "república independiente de
Magallanes" y ves muchas banderas regionales ondeando bajo los fuertes
vientos de la zona.
Llegamos a Punta Arenas al borde del estrecho de Magallanes.Una
ciudad grande (unos 100.000 habitantes), en esta tierra remota, con edificios
antiguos (bueno, 100 a
150 años) y un cementerio que muestran las grandes fortunas amasadas gracias a
las estancias de ovejas y al paso de navíos entre el Atlántico y Pacífico hasta
que el Canal de Panama cambió las rutas mercantes. Hoy, es una ciudad de
oportunidades, con grandes sueldos, gracias a los yacimientos de gas y petroleo
de la región austral, y a la zona franca creada para dinamizar esta ciudad
lejana (los Argentinos del sur son los principales clientes, buscando precios
menos caros en electrónica, ropa y neumáticos, por ejemplo).
Nos recibió Daniel con Couchsurfing, alto y rubio, con orígenes ingleses y escandinavos, y nos contó que sus antepasados llegaron en barcos, como muchos croatas que habitan la región. Trabaja en una naviera, porque aún hoy los únicos accesos directos con el resto de Chile son en ferry o en avión o atravesando cientos de km por la vecina Argentina. Es imposible atravesar el inmenso Campo de Hielo Sur por carretera.
Seguimos como siempre a dedo
hacia el norte por la llamada Carretera del Fin del Mundo para llegar a Puerto
Natales. Una ciudad-pueblo al borde de un fiordo rodeado de montañas con nieve
y glaciares. Frío y viento y calefacción encedida en pleno verano austral, en
casa de Sergio, un médico de Santiago que se instaló por acá.
En Puerto Natales viven de las salmoneras que están alterando los fiordos chilenos (todo se exporta, no hay pescaderías; en esta región son carnívoros porque no queda otra). Y sobre todo vive de los miles de turistas que llegamos para visitar el parque nacional Torres de Payne que queda a unos 100 km al norte.
En Puerto Natales viven de las salmoneras que están alterando los fiordos chilenos (todo se exporta, no hay pescaderías; en esta región son carnívoros porque no queda otra). Y sobre todo vive de los miles de turistas que llegamos para visitar el parque nacional Torres de Payne que queda a unos 100 km al norte.
Desde que hace un par de años
fue elegido como octava maravilla del mundo (además de Patrimonio Mundial y
Reserva de la Biosfera),
el número de visitantes ha aumentado exponencialmente, tanto chilenos como
extranjeros.Y no nos imaginamos cómo va a ser cuando en octubre abran el nuevo
aeropuerto de Puerto Natales. Y esto a pesar de que la entrada al parque cuesta
ya 18.000 Pesos Chilenos (25 US$) y todo parece indicar que subirá otros 10!
El Payne es un macizo con
picos, torres de granito, glaciares, ventisqueros, lagos con diferentes tonos
azules, ríos, situado en el extremo del Campo de Hielo Sur. Pura naturaleza,
fuerzas vivas! Realmente bello lugar. Pero clima impredescible, cambiante y de
terribles vientos (unos días antes, una ráfaga de 140 km/h volcó un bus con
turistas, 40 heridos).
La visita se puede hacer de muy diversas maneras, según tu
estado físico, tiempo disponible y sobre todo tu poder adquisitivo. Sí, porque
el Payne es sobre todo un gran negocio más que un parque nacional.
Así que no faltan buses, furgonetas, tours, hosterías y
refugios extremadamente caros (una habitación doble con desayuno y cena ronda
los 800 US$!!!).
Nosotras tenemos tiempo, nos gusta caminar en la montaña y
no nos gusta pagar de más, así que por primera vez caminamos varios dias con
las mochilas y carga. Sí, no queda otra que acampar y preparar tu comida (un
dormitorio sin sábanas cuesta 50 US$ y una cena 25 US$!!!).
Y si la suerte nos ha acompañado en la ruta, en el Payne los
fenómenos acontecidos fueron paranormales!
Esperamos una ventana de buen clima para salir de Puerto
Natales, con nuestras mochilas pesando unos 11 kg. Y Sergío, nuestro
host, nos dejó en la ruta al Payne a las 7:30. 10 minutos más tarde, no
adivinareis quien nos "levantó": uno de los 4 buses de línea que van
al parque. El chófer nos hizo una "gauchada", increíble. Cómodamente
sentadas, debajo del letrero que decía "ida 8.000 / con vuelta
15.000" (10/20 €)... y nosotras por gratis!
Llegamos con todos los turistas a la entrada del parque, así es que en lugar de hacer fila para pagar, fuimos al baño, (no había nadie controlando!), entramos y ya!. Al rato, unos alemanes pararon su auto y nos evitaron caminar los 5 km de carretera de acceso (hay un bus que debería de ser gratuito pero cuesta otros 2.800 pesos!).
Más tarde, comprendimos que en realidad, esa parte del parque es una estancia, una propiedad privada, por donde pasan los senderos con sus negocios de hotelería, con gauchos a caballo que abastecen la hostelería. Y que la CONAF (Corporación Nacional Forestal) es en realidad una corporación privada sin ánimo de lucro (menos mal... cuando cobran semejante entrada al parque!) que gestiona los parques nacionales en Chile (todos son de pago!). Sin comentarios!
Caminamos 90
km en total, la mitad con carga a la espalda ya que
dejábamos la carpa con las mochilas en los cámpings y visitamos los valles de
fuerte subida livianas.
Cientos de personas, demasiadas. Gringos, alemanes,
franceses y muchos jóvenes chilenos (las "pololas" (novias)
maquilladas y todo!). Muchos con equipamientos de 1.000 US$! Inlcuso cola para
el empinado camino rocoso a la famosa laguna de las Torres.
Ningún guardaparques atento, cero control ni horarios en los caminos sin mantenimiento, ríos sin pasarelas, cámpings con servicios super escasos y sucios (nunca había agua caliente... y eso que cuestan unos 10 US$/persona... pero nosotras montamos la carpa y como nadie vino a cobrarnos pues por gratis uno aguanta todo!).
Muchas zonas del parque están quemadas, decenas de hectáreas en diferentes incendios, triste y ni señales de prevención ni visibles extintores en los campamentos. Ay, un día fundiremos el hielo de los glaciares!
Terrible gestión!
Pero a cambio, bellos paisajes, naturaleza bruta. Sobre todo
oir crujir los glaciares, ver caer las torrenteras, los imponentes picos
nevados, las paredes rocosas de las Torres y los Cuernos, lagos turquesas. Y
ver desde el borde del Lago Grey parte del campo de hielo sur fue algo
extraordinario. Y más con un día azul y sin viento. Porque el
"innombrable"casi no hizo acto de presencia en 4 días! Paranormal
para acampar y caminar en estas latitudes australes (aunque de noche con
nuestros sacos de confort 15 grados pasamos frío y dormíamos vestidas con
todo!). Las nubes estuvieron altas y pudimos ver todos los picos del macizo del
Payne. Único!
Y felices, con el reto de haber
hecho la W del Payne,
los paisajes impresionantes y no haber pagado un peso, salimos el quinto día,
más ligeras de carga (y eso que llevábamos comida de sobra como para 7 días),
con un fuerte viento pero que soplaba a favor. Aún quedaban fuerzas para
caminar las 5 horas hasta otra salida del parque; no estábamos dispuestas a
pagar el barco de 30 minutos que cuesta 25 US$!
Sí, lo hicimos, una vez en la vida este largo treking por
estas tierras lejanas! Y hay quien hace otro circuito más completo, de 8 o 9
días... pero esto no es para nosotras!
Para concluir, fue salir a la
carretera, sacar el dedo y unos Coreanos nos llevaron directas casi hasta casa
de Sergio en Puerto Natales. "Too much!". Y ni que decir del asado
que nos preparo al día siguiente domingo Sergio junto con sus amigos. Comida de
verdad después de días Maggi.
Una experiencia, nuestra
aventura de 5 días por el Payne. Todos los astros se pusieron de acuerdo para
que disfrutaramos del lugar. Gracias!
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